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EN JUEGO - Nacionales

Revancha en el Palacio... ¡y Supercopa!



En febrero el Real Madrid caía ante el Barça en una de las finales de Copa más intensas de la historia. La conquista de la Liga en el Palau fue la primera revancha, pero quedaba vencer al eterno rival en casa, en el WiZink Center. Siete meses después llegó la hora. Con muchas caras nuevas sobre la pista (entre ellas, Niko Mirotic de azulgrana), los blancos conquistaron la Supercopa después de mandar en el marcador durante prácticamente todo el choque hasta el definitivo 89-79. Con superioridad y un Facu Campazzo MVP, el bloque del Madrid pudo con un Barça lleno de estrellas pero más anárquico y desordenado. Fotos: ACB.com

El partido empezó con un homenaje a los recientes campeones del mundo, jugadores del Real Madrid (Sergio Llull y Rudy Fernández) y del Barcelona (Víctor Claver, Pierre Oriola y Pau Ribas) que hace una semana estaban juntos con la selección y ahora, sin descanso, enfrentados por la Supercopa. Y con los blancos, además, tres subcampeones, los argentinos Facu Campazzo, Gabriel Deck y Nico Laprovittola.
 
Pero las miradas también apuntaban al exmadridista Niko Mirotic, autor de los tres primeros puntos del partido. El Barcelona empezó mejor, más seguro en el rebote y acertado en ataque (0-6 a 6:42). Para solucionar las cosas cuanto antes, Campazzo soltó un latigazo marca de la casa y forzó el 2+1. El tiro adicional no entró, pero la penetración del argentino fue el toque de corneta para que el Madrid entrara en el partido. Walter Tavares se elevó para firmar el 6-6 y Jaycee Carroll adelantó a su equipo (parcial de 8-0). La máquina funcionaba, aunque el 10-10 demostraba la igualdad del clásico. Y la técnica a Svetislav Pesic su intensidad. Cuatro tiros libres transformados (falta sobre triple más la técnica) lanzaron al Madrid hasta 18-12 y el triple de Rudy Fernández llevó al 21-14, aunque el primer cuarto terminó con un mínimo 21-20.

Otro triple de Rudy abrió el segundo periodo. El partido era un clásico en toda regla, intenso e imprevisible... y, en esta ocasión, con el Madrid más cómodo sobre la pista. Un triple de Jordan Mickey (29-20) levantó al Palacio y Deck respondió al triple de Mirotic colándose desde el lateral. Mediado el segundo cuarto, el Madrid mandaba por 31-25 y el triple de Sergio Llull (para qué avanzar a canasta si puedo pararme y tirar...). volvió a levantar al público. Con 36-25, tras el mate de Mickey, Pesic paró el crono porque el Madrid se escapaba. Deck provocó la tercera falta de Mirotic y Laprovittola fijó el +15 (42-27) con un triple. La brecha aún se abrió mas (47-29 a 2:10), aunque, igual que en el primer cuarto, el Barcelona recortó algo, hasta el 48-33 del descanso.

La final pintaba bien para el Madrid (no solo por el marcador, también por el juego), pero quedaba mucho trabajo por hacer. Los blancos empezaron la segunda parte aguantando los intentos de su rival, como los cinco puntos seguidos de Brandon Davies. Cuando Oriola rompió la barrera de los diez (54-45), Pablo Laso paró el crono. Campazzo (camino del MVP) volvió a tomar el control del juego y su asistencia a Jeff Taylor supuso el 58-47. Aunque el Barça acertaba en sus ataques, el Madrid también lo hacía, manteniendo las distancias (62-50 a 2:30). Pero el Barça apretaba y el triple sobre la bocina de Adam Hanga cerró el tercer cuarto con un corto 66-60. Emoción para el último. Laprovittola, MVP de la pasada Liga Endesa, apareció con un más que oportuno 74-65 a 8:45. En el Barça empezaron las prisas, siempre malas consejeras, mientras el quinteto del Madrid, con una leyenda (Felipe Reyes) y cinco finalistas del Mundial (Llull, Rudy, Campazzo y Deck), defendía la renta. Si Deck frenaba a Mirotic, Llull hacía el 76-67... La solidez del muro Tavares y la fiabilidad de Campazzo (87-79 con un triple a 1:15) fueron las armas definitivas para conquistar el primer título de la temporada.



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