CD CREF, todo un clásico con acento femenino

Reportajes Clubs. CREFEl Club Deportivo CREF es uno de los clubs históricos de Madrid. Uno de pocos con acento femenino por su fundadora y presidenta, Teresa Pérez Villota, y porque es el sucesor natural del primitivo CREFF (con doble f) que arrasó en el baloncesto femenino español de los años sesenta. Nombres como Ita Poza, Raimundo Saporta o Ignacio Pinedo forman parte de la historia de un club que se ha convertido en los últimos años en una importante cantera del baloncesto femenino madrileño.

 

El baloncesto femenino español, con los éxitos de la selección absoluta, y el madrileño, con los del Rivas Ecópolis, atraviesan uno de los momentos más dulces de su historia, pero hace medio siglo otro club madrileño abrió el camino. Bajo la dirección de la legendaria Ita Poza, una de las pioneras del básquet femenino en España, el CREFF Madrid dominó el panorama nacional durante toda una década, desde 1960 hasta 1971. En ese período consiguió algo casi imposible de igualar: nueve títulos de liga femenina –aunque la FEB solo reconoce oficialmente siete, desde la temporada 1963/64– y dos subcampeonatos. Un palmarés al que hay que añadir cuatro Copas y nueve participaciones en la Copa de Europa.


Una formación del CREFF de los años sesenta, bajo las órdenes de Ita Poza (derecha).

El Club Deportivo CREF ¡Hola! actual es la continuación de aquel primitivo CREFF (Colegios Reunidos de Educación Física Femenina) no solo por el nombre del club sino por los de las personas que lo forman. Teresa Pérez Villota, una las jugadoras emblemáticas del CREFF y del baloncesto femenino español de los años sesenta, internacional entre 1963 y 1974, refundó el club en los noventa y lo preside al frente de una junta directiva en la que figuran otras ilustres como Rosa Monsalve, Ana Herrero, Genara Pérez Villota y Amparo Couchoud.


Teresa Pérez Villota, de blanco,
en un partido europeo del CREFF.

La historia del CREF se divide en varias etapas. La primera cubre la década de los sesenta cuando Ita Poza reunió, colegio por colegio, a los mayores talentos del baloncesto madrileño femenino. Así nació el CREFF que desde su aparición mostró una absoluta superioridad sobre el resto de clubs madrileños y nacionales.
 
Teresa Pérez Villota, que califica esa época como “muy divertida”, recuerda que “tenía 14 ó 15 años cuando Ita me fichó del colegio Asunción. “Éramos el Real Madrid femenino sin ese nombre” En ese equipo estaban las hermanas Couchoud, Amparo y Milagros; Pepa Senante y su hermana Almudena; mi hermana Gena y yo… Y las que no eran hermanas, como Coro Domínguez, decían que eran primas –bromea–. En Madrid arrasábamos. Éramos profesionales sin serlo porque nadie ganaba un duro pero entrenábamos cinco días a la semana más el partido del domingo. Todas nosotras nos pasamos desde los 15 hasta los 25 años jugando al baloncesto y estudiando al mismo tiempo”. En aquellos años el CREFF tenía el apoyo de la Sección Femenina. “Ita consiguió que nos subvencionaran aunque a nosotras no nos interesaba la política. Sólo queríamos jugar al baloncesto”.

A mediados de los setenta, Ita Poza es relevada al frente del equipo y Raimundo Saporta convence a Ignacio Pinedo y Luis Chana para que se hagan cargo del CREFF. ¿La clave? El interés de Saporta por un conjunto que, gracias a sus éxitos deportivos, estaba considerado como el Real Madrid femenino. “Saporta nos cogió mucho cariño, nos adoraba. Le vendió a Santiago Bernabéu que teníamos que ser el Real Madrid femenino. A Bernabéu no le gustaba tener un equipo de chicas y no quiso, pero Saporta decía que el CREFF era el equipo de Madrid. Y jugábamos nuestros partidos europeos en el pabellón de la antigua Ciudad Deportiva justo antes de los del Madrid de esa época, un equipo en el que estaban Lolo Sainz, Emiliano, Sevillano… Éramos el Real Madrid sin serlo, sin ese nombre”, recuerda la presidenta, quien también asegura que trabajar con Pinedo fue un lujazo porque tenía un concepto muy revolucionario del baloncesto”.

  

Luis Chana (izquierda) e Ignacio Pinedo (derecha) dirigieron el equipo en los setenta.

En 1980, el mítico CREFF se disuelve. Parte de las jugadoras, las más jóvenes, se marchan al Club de Vacaciones, que no tardó en fusionarse con el Real Canoe, y la otra mitad se va al Iberia. Allí militó Teresa Pérez Villota durante tres años. Justo después llegó “una época súper divertida en la que nos juntamos otra vez todo el CREFF, las del Canoe y las del Iberia, para jugar en Primera B. Cada una se entrenaba por su lado y jugábamos los domingos. Teníamos 40 ó 42 años y los árbitros nos decían: “señora, saque de banda”, o la que acababa de dar a luz llevaba el bebé al banquillo”.


Este equipo senior masculino llegó hasta la Liga EBA.

Pero la pasión por el baloncesto de Teresa Pérez Villota no terminó con su dilatada trayectoria en las canchas. Cuando todavía jugaba en el Iberia, ya madre de tres hijos, creó un nuevo club a través la asociación de padres del colegio Jesús-María de Juan Bravo. “Las primeras entrenadoras éramos del Iberia y conseguimos que en cada clase hubiera dos equipos, uno de chicos y otro de chicas. En total había 18. En el colegio todo el mundo jugaba al baloncesto”. En aquellos años, llegó un colaborador esencial en la vida posterior del club, la revista ¡Hola!, cuyo patrocinio agradece la presidenta no solo por su aportación económica, que supone entre la mitad y la cuarta parte del presupuesto anual según la temporada, sino porque es “una ayuda muy perenne y muy fiel”.

El último capítulo en la larga historia del CREF comienza en 1996, cuando el club se independiza del colegio y recupera su antigua denominación. Teresa Pérez Villota decide mantener “una labor que me apasiona y es mi vida”, y empieza de nuevo en torno a dos escenarios, el colegio Paraíso Sagrados Corazones para las chicas y las instalaciones de Vallehermoso para los chicos. En esos años el CREF recupera el viejo espíritu de Ita Poza, el de recorrer los colegios fichando jugadores. Y, como en los años sesenta, el trabajo da sus frutos: el ascenso a Liga EBA en la temporada 2002-03 y el posterior a Liga Femenina 2.


Campeonas de Madrid junior; uno de los últimos éxitos del club.

Los jugadores proceden de la almendra central de Madrid porque una de las señas de identidad del CREF ¡Hola! es su ubicación. “Yo siempre he vendido que el CREF es el club del centro de Madrid. Si te fijas, quitando el Estudiantes, que está al norte, y el Canoe, más al sur, en el centro no hay nada. Los chicos que juegan bien en un colegio no tienen muchos sitios donde ir”. En contra está la falta de instalaciones propias. Pero tener todo es imposible. “Es una pena que no tengamos campo propio. Hace años estuve mirando varias opciones, pero suponía irse muy lejos y entonces la filosofía del centro de Madrid se iba al garete”.

El momento de mayor expansión del nuevo CREF se produjo entre los años 2000 y 2006, “cuando había una actividad frenética. Los sábados y domingos solo me dedicaba a ver partidos de baloncesto. Era una auténtica locura”. “Entre 2000 y 2006 había una actividad frenética, era una locura” El peor, según reconoce la presidenta, llegó en 2007, con la marcha del cuerpo técnico responsable de los equipos masculinos. Su adiós coincidió con el ascenso a LF2 de las chicas, lo que provocó un giro en la política del club. “Desde ese momento he apostado más por las chicas. Lo masculino estuvo bien mientras duró, pero competir con el Real Madrid y el Estudiantes es prácticamente imposible. Era jugar a profesionales costando un dineral. Al final, lo que hacíamos era colaborar con el Real Madrid, que se llevaba a entrenar a nuestros mejores jugadores, y conseguir algunos éxitos con la cantera como cuando fuimos el único equipo de Madrid en el Campeonato de España Cadete”.


El equipo junior de la temporada 2010/11 se codea con otros históricos,
como el Estudiantes y el Canoe.

El CREF ha evolucionado hasta convertirse en una de las principales canteras del baloncesto femenino madrileño, con éxitos como el Campeonato de Madrid junior en la temporada 2009/10. Las jugadoras que lo consiguieron están ahora repartidas por distintos clubs de la Comunidad. Después de un breve paso por el colegio Alameda de Osuna, la sede actual está en las instalaciones deportivas del Canal –herederas del demolido Vallehermoso–, aunque la presidenta no descarta un regreso a corto plazo a otro de los escenarios históricos, el colegio Paraíso.

Igual que ha sucedido con otros clubs, la crisis económica de los últimos años ha afectado al CREF que en la campaña 2010/11 cuenta con dos equipos femeninos, un junior y un cadete, más la escuela, en la que cuarenta niños y niñas garantizan el futuro. Y es que el objetivo de la inagotable Teresa Pérez Villota es mantener viva la herencia de Ita Poza y recuperar los orígenes: “Quiero volver a crecer y sobre todo en lo femenino. Que el club siga en el centro de Madrid, y ampliar los lugares de entrenamiento, tener más equipos… Con nuestros medios, con nuestra economía, pero también con nuestro entusiasmo”.


Los niños de la escuela con el equipo cadete; el futuro del CREF está garantizado.

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